This entry was posted on Thursday, November 5th, 2009 at 11:42 am and is filed under Fernando Pessoa Poemas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
VIA CRUCIS
ME SUCEDIÓ desde lo alto del infinito
Esta vida. A través de neblinas,
De mi propio yermo ser, humos primeros,
Vine ganando, y a través de extraños ritos
De sombra y luz ocasional, y gritos
Vagos a lo lejos, y asomos pasajeros
De saudade incógnita, luceros
De divino, este ser opaco y proscrito…
Cayó lluvia en pasados que fui yo.
Hubo planicies de cielo bajo y nieve
En alguna cosa de alma de lo que es mío.
Me narré a la sombra y no me hallé sentido.
Hoy me sé el desierto donde Dios tuvo
Otrora su capital de olvido…
No soy quien describo. Soy la tela
Y oculta mano colorea alguien en mí.
Puse el alma en el nexo de perderla
Y mi principio floreció como Fin.
¿Qué importa el tedio que dentro de mí hiela,
Y el leve Otoño, y las galas, y el marfil,
Y la congruencia del alma que se vela
Como los soñados palios de satín?
Disperso… Y la hora como un abanico se cierra…
Mi alma es un arco tendido con el mar por fondo…
¿El tedio? ¿La amargura? ¿La vida? ¿El sueño? Déjase.
Y abriendo las alas sobre Renovar,
La yerma sombra del vuelo comenzado
Pestañea en el campo abandonado…
(VIA CRUCIS)
