El Futuro De La Humanidad Est
11 5th, 2010 Author: Maria
Todos los seres humanos distinguen las virtudes. El quid radica generalmente en el énfasis y en la forma de establecer un orden de prioridades.
Esto es una de las bases del nuevo sistema para el dialogo y la armonía entre culturas, religiones y nuevos planteamientos sociales.
La solución al caos moral, económico, social y político actual es caminar hacia una civilización integradora, unificada, que condensará a la gran diversidad de tradiciones culturales en el mundo como una gran familia humana. Para ello deben valorarse las contribuciones hechas por todas las culturas, no sólo por lo que han logrado en si mismas con su orden de prioridades, sino por lo que esos logros pueden ofrecer a la comunidad global. Cada país ha entregado al resto del mundo algo específico, una singularidad que ha enriquecido al ser humano.
Aportaciones básicas a la Humanidad
OCCIDENTE
Aristóteles: Las virtudes, (generosidad…)
Platón: Los ideales de verdad, belleza y bondad…
Judaísmo: El monoteísmo ético, la providencia, los profetas…
Cristianismo: La fe, el amor sacrificial, el amor incondicional…
Roma: El derecho y las leyes…
Inglaterra: El método empírico, los derechos constitucionales…
España: La globalización (la primera vuelta al mundo…)
América: La libertad, los derechos humanos, el individualismo, la diversidad multicultural…
Capitalismo: La iniciativa individual, el libre mercado…
Socialismo: El internacionalismo, la justicia económica…
Democracia: La libertad, el auto-gobierno, la participación…
Islam: La obediencia a Dios, la armonía racial…
ORIENTE
Budismo: La auto-disciplina, la compasión…
Confucionismo: La familia, la integridad personal, el orden ético…
Taoísmo: La armonía…
Hinduismo: La ciencia del Yo interior…
Jainismo: La no-violencia…
Africa: La solidaridad comunitaria…
Los indígenas
americanos: La concienciación ecológica…
Chamanismo: El mundo espiritual…
Armonizar estos logros viene a ser luchar por la Paz y la Unidad, que a su vez se traduce en el altruismo, la solidaridad; hacer realidad el ideal de la verdadera familia mediante la pureza y la perduración de su esencia, aniquilando la soledad y el individualismo negativo; practicar la cooperación y reconciliación entre religiones y naciones; y promover un liderazgo espiritual, moral y unificador acorde a valores divinos.
La ONU ha de llegar realmente a todos los rincones del planeta, a todos los líderes y que todos y cada uno de los seres humanos reconozcan su validez y soberanía, eliminando las fronteras en todos los lugares de la Tierra, manteniendo la soberanía lo más amplia posible de las naciones, sin nacionalismos radicales. Una Organización revolucionaria, nueva, sin los pies de barro que ahora viste.
Hoy el dinero lo corrompe todo. La propia Sanidad está intervenida por los grandes intereses económicos de la industria farmacéutica. Se inventan enfermedades y se utiliza el miedo para engrosar las cuentas bancarias de unos pocos. El planeta precisa un cambio radical y un nuevo sistema. Aunque en principio parezca muy ideal, sólo queda esta solución: reunir todo lo bueno e integrador de las aportaciones de los pueblos de la Tierra en toda su historia y construir un nuevo sistema que sustituya al que ya se ha agotado y tantas muertes, pandemias, crisis, catástrofes ecológicas y quiebre moral, mental y económico produce sobre la Humanidad, hastiada de padecer esta inútil subsistencia actual.
Este nuevo planteamiento mundial quiere primero respetar el mandato del corazón y la conciencia de proteger lo más sagrado: el AMOR, la VIDA y el LINAJE (la línea de transmisión de la vida de los ascendientes o antepasados a los descendientes).
Otro punto a considerar es cómo lidiar con las diferencias y con los temas que dividen a las grandes colectividades sociales.
La libertad de expresión
Recordemos el segundo considerando del preámbulo y el artículo 18 y 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establecen:
2º CONSIDERANDO que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias.
ARTICULO 18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
ARTICULO 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. (Voltaire)
Es un desafío a toda la Humanidad este planteamiento, crear un nuevo sistema basado de veras en la tolerancia, el respeto y la unión de las miradas en el mismo y común FUTURO.
Bases del nuevo sistema global: “FUTURHUMANO”
Algunos temas no merecen un enfrentamiento. El sabio no sólo es el que conoce sino el que sabe situar las cosas en su justo lugar. Dará a cada cosa la importancia que merece sin excederse. El sabio estará en desacuerdo en muchos temas pero reconocerá que sólo algunos muy esenciales merecen la dedicación del hombre entero. Tolerará los errores menores, porque una actitud combativa traería mayores males. El fundamentalista, en cambio, es capaz de dar la vida o “exigirla” por temas sin importancia. No sabe situar cada problema en su lugar.
La tolerancia y el respeto a la dignidad de las personas son bienes superiores a las “certezas” que cada grupo podría querer imponer por la fuerza a los conciudadanos. El sabio intentará defender sus ideas contra lo que considere errores de sus conciudadanos pero tendrá que hacerlo con los medios que le permite la legalidad democrática. El radical, en vez de utilizar los canales democráticos usa métodos violentos para conseguir sus objetivos. El fanático, el radical, el dictador piensan que “el fin justifica los medios.”
Es preciso separar el pecado del pecador. Aunque tenemos que ser intolerantes y rechazar el mal, los vicios y el pecado, siempre y sin excepción debemos respetar y amar incondicionalmente a la persona que comete esos actos malos. Debemos aborrecer los vicios, no las personas. Con esa actitud podremos cumplir el mandamiento de “amar a los enemigos” que solamente puede vivirse cuando distinguimos, discernimos y separamos a la persona de sus acciones. De esta manera es posible rechazar el mal, ser intolerante con él y, sin embargo, ser tolerante y comprensivo con el que lo comete. La realidad de que todos somos en esencia hijos de Dios hace que cada persona sea siempre digno de estimación. El otro es mi hermano y, por ello, lo acepto con todas sus debilidades.
Cuando profundizamos en el estudio de las distintas culturas y religiones y comparamos sus enseñanzas y prácticas, reconocemos que en lo fundamental la mayoría comparten unos valores espirituales comunes, así como también ciertas creencias básicas, tales como reconocer la existencia de Dios, el Creador de todo lo que existe, aunque lo definan con diferentes términos y le den distintos atributos; la creencia en una vida después de la muerte de nuestro cuerpo físico; y que debemos vivir de una forma altruista por el bien común y la felicidad de los demás. Pareciendo esto tan sencillo, se dan muchos impedimentos en el diálogo, el entendimiento y la cooperación entre grupos y personas que pertenecen a distintas tradiciones culturales, espirituales y religiosas. Y los poíticos al uso contribuyen a esa separación y distanciamiento. Acabemos con los políticos tal como están concebidos hasta ahora.
El camino hacia el entendimiento, la comprensión y la unidad va a llegar en la medida que todos y cada uno profundizamos en nuestra propia fe, nuestras creencias y tradiciones. Sólo cuando nos elevamos hacia un ideal en verdad revulsivo a través de profundizar en nuestra espiritualidad, podremos empezar a ver el mismo paisaje valioso y común que compartimos con aquellos que recorren un camino diferente, pero con quienes buscamos los mismos ideales y valores, y con los que en definitiva encontraremos la misma Verdad y Amor Universal.
También, al mismo tiempo, todos y cada uno de nosotros debemos recorrer nuestro propio camino espiritual, cada uno es responsable de buscar y encontrar la verdad, y de encontrarse y unirse con Dios por sus propios esfuerzos. Eso es algo que nadie puede hacer por otro, y que cada uno tiene que enfrentar este desafío de acuerdo a sus circunstancias. Por eso necesitamos tener paciencia y sabiduría en tolerar y aceptar de buen grado el camino que otros recorren y las diferencias con los demás, sean estas raciales, culturales o religiosas.
Esa es y ha sido la actitud del místico, que es la gran esperanza para el diálogo y la cooperación interreligiosa. El místico no es necesariamente quien vive ajeno y apartado del mundo para concentrarse sólo en Dios, sino aquel que ve la realidad con “los ojos de Dios”.
Los místicos de todas las religiones, aunque a veces manifiesten aspectos propios de su religión, se entienden, porque hablan un mismo lenguaje: el del amor de Dios. Como todos los místicos se levantan hacia Dios, y Dios es Uno, todos miran sobre el mundo de una manera similar. Dios unifica en Él toda la creación y a todos los que se acercan a Él. Un místico comprende a otro místico porque se sitúan en el mismo punto de vista: el de Dios. Por ello, los encuentros de oración entre miembros de diferentes religiones no son difíciles y sí muy provechosos. A la vez, no caen en el fundamentalismo porque reconocen amargamente la distancia que todavía les separa de Dios.
Los auténticos místicos son personas enormemente desprendidas porque desde Dios han comprendido qué es lo importante. Su deseo está puesto sólo en Dios. Por ello viven altruistamente para el beneficio de los demás.
Primero han de unificarse los ideólogos de todas las ideologías, conservando sus rituales, sus aportaciones a la sociedad, sus valores esenciales. Por eso los místicos de todas las religiones han de ser los primeros que den los pasos en esta UNIFICACIÓN porque se entienden y todos pueden ver a las instituciones sólo como vehículos de su religión. Esta actitud les cuesta a menudo ser considerados heréticos. Ven en la Institución no un fin sino un medio para llegar a Dios. No la desprecian sino que la valoran y mucho. Pero la valoran como un medio y en tanto que medio.
Si no desarrollamos un corazón de amor universal y de verdadera unificación, vamos a correr el peligro de acabar creyendo que la salvación consiste en la imposición de nuestras ideas sobre las de los demás, en lugar de buscar la unificación de la humanidad bajo los principios del verdadero amor de Dios a través de la apreciación, el reconocimiento y la búsqueda de todo lo bueno y original que de hecho ya existe y está presente en nosotros (sus hijos) como representantes de las diversas tradiciones y culturas.
Se puede ser más o menos religioso, pero el Futuro de la Humanidad está en la Unidad y omo Dios es invisible e intangible, sus palabras nos llegan generalmente a través de sus mensajeros, representantes y mediadores. Por eso, siempre existe el peligro en ellos y en todos nosotros (si no estamos realmente en comunión con Dios) de hablar a la ligera en el “nombre de Dios”, la arrogancia de creernos los únicos poseedores de la “verdad absoluta”, y el peligro de mantener una actitud de exclusivismo, triunfalismo y superioridad, que busca la conversión, subyugación y sumisión de todos los demás. Esa actitud puede ser beneficiosa en las campañas evangelistas para ganar miembros, pero puede llegar a ser una tendencia muy peligrosa para el futuro. Fue precisamente esa actitud de superioridad, menosprecio e intolerancia la que históricamente fue responsable de muchas persecuciones, de la inquisición y de las desafortunadas guerras religiosas, en las que ambas partes se mataban creyendo que estaban defendiendo la verdadera fe y que Dios estaba de su lado. Como dijo Johnatan Swift: “Tenemos la suficiente religión para odiarnos unos a otros, pero no tenemos la suficiente religión para amarnos unos a otros.”
En una reciente investigación, el Dr. Frank Kaufmann señala que la “Guerra de los 30 Años” en Europa, en el Siglo XVII, iniciada por motivos religiosos, exterminó al 20% de la población, comparado con la Segunda Guerra Mundial que supuso el extermino de un 3% de la población.
Tenemos que reconocer a Dios en muchos lugares, endiferentes personas y en diversas culturas, tanto ahora como en el pasado, y no única y exclusivamente sólo a través de nuestra religión particular como creían y creen muchos todavía. Eso me recuerda las palabras pronunciadas en 1893, hace más de cien años, en Chicago ante el Parlamento de las Religiones del Mundo por el sabio hindú Vivekananda: “Algo parecido ocurre con la religión. El cristiano no se va a convertir en hindú o en budista, ni un hindú o un budista va a volverse cristiano. Pero cada uno debe asimilar el espíritu de los otros y aun así conservar su individualidad e identidad y debe crecer según su propia ley de crecimiento”. Y continúa: “Si el Parlamento de Religiones ha mostrado algo al mundo, es esto: que la santidad, la pureza y la caridad no son posesiones exclusivas de alguna iglesia o religión en el mundo, y que cada tradición religiosa ha generado hombres y mujeres del carácter más elevado. Ante esta innegable evidencia, si alguien sueña con la supervivencia exclusiva de su propia religión y con la destrucción de las demás, me compadezco de tal persona desde lo más hondo de mi corazón, y le señalaría que a pesar de la resistencia pronto en el estandarte de cada religión se escribirá: La ayuda y no la lucha,” la asimilación y no la destrucción,” “la armonía y la paz y no la discordia“.Todo lo que nos separa y divide (credos, sacramentos, jerarquías, ideologías, denominaciones, religiones) tienen poco valor o significado en el mundo espiritual eterno. A los ojos de Dios, somos todavía muy intransigentes, estrechos y ciegos, olvidándonos de las cosas esenciales y demasiado ocupados con asuntos, que en otra dimensión, se ven pueriles.
Se dice que los astronautas, cuando contemplan la tierra desde el espacio, durante la primera semana miran sólo su propio país; durante la segunda semana se identifican con su continente, y que al partir de la tercera semana, sienten que pertenecen a un único planeta. Tal vez en ellos se dé de forma condensada el proceso de la Humanidad: desde el instinto tribal, cuyo sentimiento de pertenencia a un grupo tiende a ser excluyente de los demás, hacia una progresiva ampliación del horizonte de fraternidad mundial.
Las intransigencias han de ser aborrecidas. Las nomenclaturas cerriles y las etiquetas encasilladoras no sirven ya. El sistema nuevo es la síntesis de lo mejor de todos los sistemas anteriores. Es el FUTURHUMANO. Tenemos que trabajar juntos para alcanzar la UNIDAD del mundo de Dios y que ningún congénere sufra por hambre ni enfermedad curable. Ni por falta de medios. Si no hacemos esto voluntariamente, se nos impondrá por las demandas de las nuevas generaciones, y por las numerosas fuerzas espirituales sin precedente que ya están operando en el mundo y que ya se están rebelando contra el abuso económico, social y político de desalmados que cada, cada vez más, están siendo aniquilados con su propia vacuidad. Preparemos la celebración del año Global 2022.
Juan Carlos YAGO es un visionario. Es el Profeta de la Integración y del Cambio Global, utiliza todos los medios de comunicación que le permiten y de que dispone para convencer al género humano de que otro mundo es posible, ya que mientras un solo ser humano sufra injustamente nadie debería sentirse satisfecho. La Globalización buena es el medio para la definitiva Unidad de todos los seres humanos. Un nuevo sistema: el FUTURHUMANO.
read comments (0)El Perdon Todo Lo Puede
04 7th, 2009 Author: Maria
El perdon es una palabra muy fuerte,
Y muy importante para la humanidad.
Cuando perdonas al ser que mas daño
Te ha hecho te hace sentir fuerte y con
El valor de hacer el bien.
Pero cuando no perdonamos, nos sentimos
Muy mal, Y talves ni cuantas te des, pero
Te da angustia, y te pones de un humor que
No sabes porque estas de mal humor.
Por eso es bueno perdonar no importa el mal
Que nos hizo sufrir y llorar. pues cuando nos
Perdonan a nosotros las faltas nos sentimos libres
Y contentos. So por eso perdonar esta bien para
Nosotros pues solo con un perdon es que podemos
Seguir con nuestras vidas sin pensar en los que nos hicieron el mal.
Cumpleaños
12 11th, 2008 Author: Maria
Feliz cumpleaños te
Deseo a ti, que sigas
Cressiendo Y inspirando
Amor a toda humanidad..