llegó el deseado
01 20th, 2010 Author: Maria
¡Gozo, deseantes, llegó el deseado!
¡Albricias, amantes, que llegó el amado!
Llegó aquel remedio del dolor de Job.
Llegó aquel José de cien mil Jacobs.
Un ardor sin fin da vueltas y vueltas en nuestras cabezas.
Es el corazón que ave se ha tornado y en círculos vuela.
Sola, sola gira cada singular partícula nuestra.
¿Acaso el amante gira por doquier, por doquier da vueltas?
¿Que la tristeza en torno al corazón de los nobles gira?
En torno a los angustiados y los fríos, la tristeza gira.
Los caballeros de Dios albergan un corazón con un mar
por cuya ola, jubilosa, la cúpula giratoria gira.
Mañana, cuando hombre y mujer se enfrenten en la resurrección,
por sus hechos la cara pálida habrán de temor.
Yo tu amor enseñaré en la palma de mis manos
y diré que en mis haberes se cuente con este amor.
Dicen que un excelso paraíso habrá
donde vino puro y huríes habrá
asi que tomemos amantes y vino
pues al fin y al cabo eso mismo habrá.
¿Quién dijo que aquel vino eterno murió?
¿Quién dijo que el sol de esperanza murió?
Aquel enemigo del sol salióse al tejado,
dos ojos cerrando, dijo: el sol murió.
Cuando el amante brilla como el sol,
el enamorado tal una partícula empieza a girar;
cuando el viento de primavera agita el amor,
toda rama, que no se halle seca, se pone a bailar.
El amor no es aquel que en todo instante te eleva
y debajo de ambos pies el polvo eleva.
El amor es aquel que te hace entrar en la “samá”
te hace perder el alama y de ambos mundos te eleva.
Hierve el corazón para alcanzar tu calor;
pierde el sentido para alcanzar tu conciencia.
Bebe veneno para alcanzar tu dulzor;
aro se torna para alcanzar tus orejas.
Mi corazón sorbe néctar a diario.
De tanta alegría, olvida el pasado.
Por amor él bebe la primera copa,
luego nos la entrega y nos embriagamos.
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